Por. J. Jesús Lemus
“Ahí están las masacres, je, je, je”. La frase resonó desde el atril de la conferencia matutina de Andrés Manuel López Obrador en septiembre de 2020, mientras mostraba una portada del periódico Reforma que contabilizaba los episodios de violencia extrema en el país.
Aquella risa, ligera ante las cámaras pero dolorosa e indignante para un país ensangrentado, se convirtió en el símbolo indiscutible de una política de seguridad sumamente cuestionada. Transcurridos los seis años del sexenio lopezobradorista y en el arranque del mandato de Claudia Sheinbaum, México sigue arrastrando un rastro sangriento de ejecuciones múltiples y violencia desmedida.
La narrativa oficial insiste en que las causas estructurales de la violencia se están atendiendo mediante programas sociales y un enfoque de no confrontación directa (“abrazos, no balazos”). Sin embargo, la realidad de la nota roja y el dolor de las familias cuentan una historia radicalmente opuesta: una tras otra, las masacres han sacudido a comunidades enteras, exponiendo el control territorial de los carteles de la droga y la incapacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos.
A continuación, un recuento minucioso de diez de las masacres más cruentas e impactantes que han marcado a la nación mexicana en estos últimos ocho años.
La masacre de Minatitlán, Veracruz (19 de abril de 2019)
Ocurrió durante los primeros meses del gobierno de López Obrador y sirvió como un amargo recordatorio de que la violencia no daría tregua con el cambio de administración. Un grupo de hombres fuertemente armados irrumpió en una palapa donde se celebraba un cumpleaños familiar en la colonia Obrera de Minatitlán. Sin medir palabras, acribillaron a los asistentes, dejando un saldo trágico de trece personas muertas, entre las cuales se encontraban cinco mujeres y un bebé de apenas un año de edad.
El nivel de ferocidad utilizado por el comando armado, presuntamente ligado al Cártel de Jalisco Nueva Generación, consternó al país por la absoluta vulnerabilidad de las víctimas en un evento puramente familiar. Las investigaciones apuntaron a una supuesta cobranza de piso o ajuste de cuentas relacionado con la administración del bar donde ocurrió el evento, pero la imagen del bebé asesinado se convirtió en la primera gran grieta mediática de la prometida paz sexenal.
El ataque al bar Caballo Blanco en Coatzacoalcos, Veracruz (27 de agosto de 2019)
Pocos meses después de lo sucedido en Minatitlán, el mismo estado de Veracruz vivió otro episodio de terror inaudito. Criminales pertenecientes a la delincuencia organizada irrumpieron en el bar nocturno “Caballo Blanco”, cerraron los accesos de emergencia para evitar la huida de la gente y rociaron gasolina en el inmueble antes de prenderle fuego deliberadamente.
El ataque provocó la muerte de más de treinta personas, la mayoría por asfixia debido al humo denso y abrasador. La tragedia no solo desnudo la crueldad Extrema de los grupos criminales para extorsionar a comercios locales mediante el derecho de piso, sino también las profundas omisiones y filtraciones de las autoridades de procuración de justicia, pues varios de los implicados habían sido detenidos y liberados previamente.
La masacre de la familia LeBarón en Bavispe, Sonora (4 de noviembre de 2019)
Tres camionetas en las que viajaban mujeres y niños pertenecientes a las familias mormonas LeBarón, Langford y Miller fueron emboscadas en la sierra entre Sonora y Chihuahua por integrantes del grupo criminal La Línea. Los atacantes dispararon a quemarropa con armas de alto calibre e incendiaron uno de los vehículos con sus ocupantes adentro.
El saldo fue demoledor: tres mujeres y seis niños pequeños perdieron la vida en el lugar. La masacre atrajo inmediatamente los reflectores de la prensa internacional debido a la doble nacionalidad de las víctimas y la frialdad con la que se perpetró el ataque, el cual las autoridades atribuyeron a una presunta “confusión” de territorio entre carteles rivales, aunque las familias afectadas denunciaron impunidad e incapacidad del Estado para resguardar la franja fronteriza.
La masacre de San José de Gracia, Michoacán (27 de febrero de 2022)
En un hecho surrealista y aterrador que fue registrado en video por los propios vecinos del lugar, un grupo armado irrumpió en un velorio que se llevaba a cabo en plena calle en San José de Gracia. Los sicarios alinearon a más de una docena de personas contra una pared y las fusilaron sistemáticamente a la vista de todos.
Lo que volvió aún más perturbador este crimen fue que el grupo delictivo tuvo el tiempo y la logística para limpiar la escena del crimen: subieron los cadáveres a camionetas, lavaron el pavimento con mangueras y químicos y se retiraron del lugar antes de que llegara cualquier corporación policial. La cifra exacta de víctimas mortales nunca pudo ser precisada oficialmente por la ausencia de los cuerpos, aunque se calculó entre 10 y 17 asesinados.
Asesinato de los sacerdotes jesuitas en Cerocahui, Chihuahua (20 de junio de 2022)
La violencia alcanzó a la Iglesia católica y a los defensores de derechos humanos en la Sierra Tarahumara cuando un peligroso criminal conocido como “El Chueco” persiguió a un guía de turistas hasta el interior del templo de la comunidad de Cerocahui. Dos sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora, intentaron interceder y auxiliar al perseguido, pero el agresor los ejecutó a sangre fría dentro del recinto sagrado.
Tras el crimen, los cuerpos de las tres víctimas fueron robados por los sicarios, lo que desató una indignación nacional e internacional sin precedentes que obligó a una movilización militar masiva en la zona. Este caso evidenció el grado de control feudal que el crimen organizado mantenía sobre la Sierra Tarahumara y el abandono institucional en las zonas indígenas más alejadas de México.
La masacre de los jóvenes en Salvatierra, Guanajuato (17 de diciembre de 2023)
En vísperas de las fiestas navideñas, un grupo de jóvenes celebraba una tradicional posada en la exhacienda San José del Carmen en el municipio de Salvatierra. Luego de que se les negara el acceso a unos hombres ajenos al evento, estos regresaron acompañados de un comando armado que abrió fuego indiscriminadamente contra la multitud de muchachos.
Doce jóvenes, cuyas edades rondaban entre los 17 y los 25 años, fueron brutalmente ejecutados en el lugar y una docena más resultó herida. El crimen conmovió profundamente a la opinión pública al tratarse de estudiantes y profesionales ajenos por completo a cualquier actividad delictiva. La respuesta de las autoridades volvió a ser cuestionada por revictimizar a los jóvenes antes de presentar avances concretos en las investigaciones.
Ejecución de jóvenes en Ojuelos y Lagos de Moreno, Jalisco (Agosto de 2023 y 2024)
El estado de Jalisco se convirtió en el epicentro del horror por la desaparición y posterior ejecución masiva de jóvenes en la región de los Altos. El caso más emblemático fue el de cinco amigos de Lagos de Moreno secuestrados en agosto de 2023, donde se difundieron imágenes donde eran obligados a agredirse entre sí por órdenes de un cartel local, un acto de barbarie absoluta que estremeció al país.
A este patrón se sumaron múltiples hallazgos en la zona de Ojuelos y municipios aledaños de camionetas abandonadas con cuerpos decapitados o cercenados. Estos episodios reflejaron la crueldad desmedida de las dinámicas de reclutamiento forzado y exterminio por parte del Cártel de Jalisco Nueva Generación y sus células rivales en el centro-occidente del país.
La masacre de los comerciantes en Chilpancingo y Tecpan, Guerrero (Octubre y Noviembre de 2024)
En la transición política entre los gobiernos de López Obrador y Claudia Sheinbaum, el estado de Guerrero colapsó en una espiral de violencia extrema. A finales de octubre de 2024, violentos enfrentamientos entre tropas del Ejército e integrantes de la delincuencia en Tecpan de Galeana dejaron 19 muertos. Pocas semanas después, los cuerpos de once comerciantes —incluidos menores de edad— que habían sido secuestrados semanas atrás por el grupo criminal Los Ardillos, fueron descubiertos dentro de una camioneta abandonada en la capital, Chilpancingo.
La violencia en la entidad alcanzó niveles institucionales inéditos con el decapitamiento del propio alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, apenas seis días después de haber tomado protesta. Este conjunto de atrocidades marcó de manera trágica el inicio de la administración de Sheinbaum, demostrando la urgencia de reestructurar la estrategia de seguridad.
El ataque terrorista al bar Cantaritos en Querétaro (9 de noviembre de 2024)
Querétaro, una ciudad históricamente considerada como un oasis de tranquilidad e inmunizada contra la brutalidad del narcotráfico, sufrió un golpe de realidad devastador. Un grupo fuertemente armado irrumpió en el céntrico bar “El Cantaritos” buscando a un presunto integrante del Cártel de Santa Rosa de Lima.
Los sicarios dispararon ráfagas de fusiles de asalto contra las mesas de manera indescriminada, matando a diez personas y dejando gravemente heridas a otras trece. El hecho de que un ataque de esta magnitud ocurriera a escasos metros del centro histórico patrimonio de la humanidad demostró que la guerra entre el Cártel de Jalisco Nueva Generación y sus rivales regionales había roto los límites territoriales tradicionales, expandiendo el terror hacia zonas urbanas catalogadas como seguras.
La masacre en Cuautitlán Izcalli, Estado de México (10 de noviembre de 2024)
Casi de forma simultánea a lo ocurrido en Querétaro, el bar “Bling Bling” en la comunidad de Tepojaco, municipio de Cuautitlán Izcalli, se convirtió en escenario de otra masacre en el área metropolitana del Valle de México. Sujetos armados llegaron al establecimiento a bordo de vehículos y abrieron fuego contra los clientes, dejando seis personas muertas y cinco heridas.
El ataque, vinculado con disputas por el control del narcomenudeo y el extorsivo en la periferia de la capital mexicana, reforzó la sensación de inseguridad al inicio del nuevo gobierno federal. La acumulación de estos episodios en tan corto periodo obligó a la administración de Claudia Sheinbaum a admitir la complejidad del reto y la necesidad de ajustar las labores de inteligencia y coordinación operativa.
Zacatecas bajo la sombra de la violencia de los cárteles
La entidad geográficamente estratégica en el centro-norte del país se ha convertido en uno de los epicentros más críticos de la violencia vinculada al crimen organizado en México. Lo que en distintos momentos se ha documentado como masacres recurrentes —ejecuciones masivas en bares, hallazgos de múltiples cuerpos en la vía pública y enfrentamientos armados en zonas urbanas y rurales— es el reflejo de una sangrienta disputa por el control territorial.
Para entender la ola de violencia que atemoriza a la región, es necesario analizar el mapa criminal. Zacatecas no es solo un estado más en la geografía nacional; es el corredor logístico crucial que conecta el centro y las costas del Pacífico con las fronteras del norte de México (Estados Unidos).
- Los actores principales: El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa sostienen una guerra abierta por el dominio de las carreteras y rutas de trasiego.
- El objetivo: El control de las vías estratégicas para el transporte de drogas sintéticas (como el fentanilo y las metanfetaminas) y precursores químicos.
- Impacto local: La presencia de células locales y bandas menores aliadas a estos dos grandes grupos ha atomizado el conflicto, incrementando los episodios de violencia extrema.
Las agresiones en Zacatecas no solo buscan la eliminación física de rivales, sino también infundir pánico entre las comunidades e intimidar a las autoridades locales.
Entre las dinámicas más letales registradas en los municipios más castigados —como Fresnillo, Jerez y Zacatecas capital— destacan:
- Ataques directos a establecimientos nocturnos: Incursiones armadas en bares o centros de reunión con ráfagas de alto calibre y posterior incendio de las instalaciones.
- Ejecuciones masivas y abandono de cuerpos: Hallazgos violentos en vías públicas o puentes vehiculares, diseñados para generar impacto mediático inmediato.
- Enfrentamientos en comunidades rurales: Desplazamiento forzado de familias enteras en zonas como Jerez o Tepetongo debido al acoso de grupos armados.
3. Radiografía de la crisis
| Dimensión | Impacto en la Población y el Estado |
| Seguridad Ciudadana | Fresnillo y Zacatecas han ocupado de manera constante los primeros lugares en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) con la mayor percepción social de inseguridad en el país. |
| Impacto Social | Abandono de pueblos rurales, cierres de comercios locales y suspensión recurrente de actividades escolares y festividades tradicionales por falta de garantías. |
| Respuesta Oficial | Despliegues continuos de Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Guardia Nacional) bajo planes de refuerzo estatal, enfocados en patrullajes e inteligencia. |
4. La respuesta institucional y el reto pendiente
A pesar del despliegue masivo de elementos federales y la implementación de operativos especiales de contención, la pacificación de la región enfrenta profundos desafíos estructurales:
- Debilidades en las corporaciones locales: Las policías municipales a menudo se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, con salarios bajos y falta de equipamiento frente a armamento de uso exclusivo del Ejército.
- Impunidad y procuración de justicia: La saturación del sistema de justicia dificulta la detención y procesamiento efectivo de los autores materiales e intelectuales de estos crímenes.
- El tejido social fragmentado: El reclutamiento forzado de jóvenes y la falta de oportunidades económicas en comunidades aisladas perpetúan el ciclo de reclutamiento para el crimen organizado.
Zacatecas sigue siendo una prueba de fuego para las estrategias de seguridad nacional en México. Las masacres que sacuden periódicamente sus municipios no son hechos aislados, sino síntomas visibles de un conflicto de alcance transnacional que se libra en las calles, carreteras y comunidades del estado. La exigencia de la ciudadanía se mantiene firme: verdad, justicia y la recuperación de la tranquilidad perdida.
