Miguel Ángel Mendiola Sánchez es coordinador de Comunicación Social del equipo de la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo. También es un hombre que tiene la cobardía de amenazar a un periodista en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, por publicar que el gobierno de Estados Unidos tiene en la mira a su patrona por sus relaciones con Sergio Carmona y el entramado de huachicol que rodea a varios personajes de la política nacional.
Para Miguel Ángel Mendiola, la solución no es confrontar a su jefa y dejar de hacerle el trabajo sucio limpiando, paradójicamente, su imagen. Él prefiere responsabilizar al periodista J. Jesús Lemus por escribir tan solo lo que ha pasado. Como si Lemus hubiera orillado a Libia Dennise a cometer lo que sospecha Estados Unidos; como si detrás de la maquinaria de corrupción huachicolera en la que está manchada se encontrara el periodista y no la gobernadora, que pocos y nulos resultados ha dado para un estado donde las balaceras, desapariciones y hasta autos bomba se han vuelto el día a día. Quizá, todo relacionado con la colusión con los cárteles, ya sea de las drogas o del huachicol, que invariablemente terminan conectados por el gobierno.

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La cobarde amenaza que vertió sobre Jesús Lemus no es gratuita: es un frustrado intento por censurar a un periodista luego de que este, valientemente, no permitiera que las amenazas de tan deleznable individuo mermaran su labor periodística. Porque, antes de la amenaza directa, Mendiola Sánchez ya había intentado interferir con el trabajo periodístico publicado, asegurando que, antes de publicar, era “obligación” del periodista preguntarle al coordinador de Comunicación Social, como si este fuera el director del medio, que, para desgracia de Mendiola, es el mismo Jesús.
Tal parece que los índices de delincuencia en Guanajuato no mantienen ocupado al coordinador. Quizá porque Guanajuato se ha convertido, poco a poco, en una más de las zonas del silencio informativo del país. Con un delincuente —porque no hay otra forma de nombrarlo— como cabecilla de la oficina que debería entablar relación con la prensa, y con un personaje del nivel de Mendiola Sánchez al frente, es evidente el motivo por el que el silencio informativo impera en la región.
¿Cómo debería interpretarse la frase “vas a saber quién es la gobernadora”? ¿Qué tenemos que saber de ella que sea más importante que los señalamientos de un testigo que involucran a la dichosa gobernadora Libia Dennise con el entramado del huachicol? Ah, quizá Mendiola se refiere a la cantidad de homicidios, violaciones y feminicidios que han ocurrido en Guanajuato en los primeros siete meses de 2026.
Los números son, cuando menos, alarmantes, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Para facilitar el trabajo de Mendiola, quien quiere que sepamos “quién es la gobernadora”, dejemos en claro que, de enero a julio de 2026, en Guanajuato han ocurrido un total de 722 homicidios, 119 casos de tentativa de homicidio, 14 feminicidios, 24 tentativas de feminicidio, mil 128 abusos sexuales, 281 casos de acoso sexual, 654 violaciones, mil 500 casos de robo a casa habitación, 3 mil 253 robos de automóviles y motocicletas, 2 mil 584 robos a negocios, 3 mil 609 fraudes y 13 casos de tortura; un desastre de seguridad directamente responsabilidad de Libia Dennise y su penosa administración.
Si Mendiola Sánchez no se refiere a “conocer a la gobernadora” por su labor pública y sus “resultados”, ¿a qué se refiere entonces? ¿Cuáles son las intenciones de su cobarde amenaza? Porque debe saber que las amenazas contra el gremio periodístico no son a la ligera, mucho menos contra un periodista que ya ha sido encarcelado por el gobierno de Felipe El Carnicero de Michoacán Calderón; perseguido por el Fiscal Imperial, Alejandro Gertz Manero, e incluso exiliado por la inseguridad provocada por Peña Nieto.
Finalmente, ahora resulta que un personaje con menos de un tercio de la experiencia que tiene Lemus va a pedirle rendición de cuentas, así, sin ser nadie ni entender nada de cómo trabaja un periodista y medio independiente. Aquí no hay bozal, licenciado Mendiola. En el periodismo independiente solo mandan el lector y la tinta que se derrama con el afán de difundir la verdad. Nada más. No creo que para alguien con un diplomado en publicidad sea tan difícil de entender.
Usted, Mendiola, no es nadie para censurar a la prensa. Si existe una investigación, existe. Y punto. ¿Tiene documentos para afirmar lo contrario? De su persona lo dudaría bastante, empezando porque sus obligaciones como servidor público son, como mínimo, opacas. Pues resulta que, con ingresos de un millón 600 mil pesos en 2025, usted no posee ni una propiedad, ni un mueble, ni un auto, ¡ni siquiera cuentas bancarias! ¿Dónde estarán esos pesos, junto con los 600 mil que también declaró, si no posee nada, según usted? Y no, a diferencia de su estilo mediocre, esto no es intimidación, solo un simple señalamiento de que, probablemente, si defiende a presuntos delincuentes, como señalan las acusaciones a Libia Dennise, quizá sea por complicidad. Su honestidad, en entredicho. No creo que otro millón 600 mil sean suficientes para justificar la persecución de las agencias de seguridad norteamericanas. Piénselo.
Por otro lado, esto no es un ataque, porque seguro así lo verá; es una sugerencia para que evite seguir cometiendo delitos y una defensa, si usted gusta, de los ataques que lanzó primero contra J. Jesús Lemus, director de este medio y, por tanto, contra todo el equipo que conformamos Cenzontle400, pero, sobre todo, una defensa de la libertad de prensa que, por mucho que le pueda pesar, no va a ser detenida por las amenazas de un servil personaje del régimen, ya sea panista, priísta, morenista o lo que venga.
Y, como despedida, recordarle que “no se mata la verdad matando periodistas”.
