Por. J. Jesús Lemus
La reciente revelación de los nombres encargados de encabezar las coordinaciones estatales de la Cuarta Transformación, figura que tradicionalmente antecede a las candidaturas oficiales para las gubernaturas, ha desencadenado una fractura demoscópica y un descontento social considerable en diversos territorios del país.
De acuerdo con el más reciente estudio sociopolítico elaborado por la firma LaEncuesta.mx, publicado el 28 de septiembre de 2026, la percepción ciudadana ante los perfiles nombrados por la dirigencia del movimiento oficialista dista mucho de ser homogénea, registrando focos rojos de rechazo que superan el setenta por ciento en entidades clave de la República Mexicana.
El análisis estadístico, aplicado a diez entidades federativas mediante mil entrevistas telefónicas por estado con un margen de error de 3.5 por ciento, demuestra que el descontento no se distribuye uniformemente, sino que obedece a dinámicas locales donde figuras históricas o liderazgos alternativos contaban con una mayor base de respaldo.
Mientras en regiones del sur y centro del país los perfiles designados logran mantener un bono de legitimidad razonable, en el poniente, el noroeste y el Pacífico se observa una fractura interna que amenaza la cohesión del electorado simpatizante del proyecto político en el poder.
En Aguascalientes, la nombrada coordinadora Nora Ruvalcaba Gámez enfrenta un escenario dividido de opinión. La encuesta arroja un nivel de conformidad del 49.4 por ciento, frente a un rechazo directo del 44.8 por ciento. Al indagar sobre las preferencias no atendidas de aquellos que se manifestaron en desacuerdo, la figura de Genny Janeth López Valenzuela, representante del Partido Verde, encabeza los deseos del electorado con un 38.6 por ciento, seguida por Ricardo Rodríguez Vargas con un 29.4 por ciento y Salma Luévano Luna con un 24.3. Esta dispersión revela que la falta de consenso responde en buena medida a la falta de cohesión entre los partidos aliados de la coalición.
Un patrón de moderada aceptación se observa en Baja California, donde Julieta Ramírez Padilla ostenta un 54.3 por ciento de respaldo frente a un 41.6 por ciento de inconformidad. El sector crítico en esta entidad fronteriza señala masivamente que su perfil predilecto para asumir la encomienda era Ismael Burgueño Ruíz, quien concentró el 47.4 por ciento de las menciones entre los inconformes. A considerable distancia se situaron Alfredo Álvarez Cárdenas con 24.9 por ciento y Montserrat Caballero Ramírez con 19.1 por ciento, dejando ver que las tensiones internas responden al desplazamiento de cuadros orgánicos de la estructura local.
Campeche destaca como una de las plazas de mayor fortaleza para la decisión tomada por la dirigencia. La designación de Pablo Gutiérrez Lazarus obtuvo el nivel de aprobación más alto registrado en la medición, alcanzando un impresionante 74.1 por ciento de conformidad y relegando la inconformidad a un 19.6 por ciento. No obstante, entre la minoría disidente, la preferencia se volcó hacia Carlos Enrique Ucám Yam con un 44.8 por ciento, seguido por Gerardo Sánchez Sansores con 28.3 por ciento y Andrés Fernández del Valle con 19.4 por ciento.
En el estado de Colima la balanza se inclina negativamente para la representación oficialista. La designación de Rosa María Bayardo Cabrera generó una inconformidad que alcanza el 50.3 por ciento, superando el 41.2 por ciento de apoyo ciudadano. Las razones del malestar quedan expuestas al revisar a los liderazgos rezagados, donde Gricelda Valencia de la Mora suma el 48.2 por ciento del respaldo entre los inconformes, estrechamente seguida por el legislador del Partido del Trabajo Joel Padilla Peña, quien registra un 43.5 por ciento, confirmando un quiebre significativo en las filas internas colimenses.
La situación adquiere tintes de crisis política en Guerrero, donde el anuncio de Beatriz Mojica Morga desencadenó una de las reacciones más adversas de la medición. Un abrumador 76.3 por ciento de los encuestados se declaró inconforme con la nominación, dejando tan solo un 18.5 por ciento de conformidad. El origen de esta brecha tan marcada estriba en la figura del senador Félix Salgado Macedonio, quien acumula un aplastante 76.8 por ciento de las preferencias entre el segmento insatisfecho, muy por encima de otras opciones como Abelina López Rodríguez con 11.8 por ciento, Esthela Damián Peralta con 6.2 por ciento y Pablo Amílcar Sandoval con 2.3 por ciento.
Un fenómeno de rechazo similar se reproduce en Michoacán tras la asignación de Carlos Torres Piña. El estudio señala un rechazo ciudadano del 73.4 por ciento frente a un mínimo 18.2 por ciento de aprobación. La inconformidad en el territorio michoacano se aglutina mayoritariamente en torno al senador Raúl Morón Orozco, con el 48.3 por ciento de la preferencia disidente, escoltado por Fabiola Alanís Sámano con un 28.1 por ciento y Gladyz Butanda Macías con un 15.4 por ciento.

En contraste, el estado de Querétaro refleja una recepción favorable hacia el perfil elegido. La designación de Santiago Nieto Castillo, impulsada conjuntamente con el Partido del Trabajo, obtuvo un 61.4 por ciento de respaldo contra un 31.7 por ciento de desaprobación. En el sector que desaprueba el nombramiento, el exrector Gilberto Herrera Ruíz se posiciona como la figura alternativa preferida con un 40.6 por ciento, mientras que Beatriz Robles Gutiérrez y Ricardo Astudillo Suárez comparten el escenario secundario con 24.9 y 24.7 por ciento respectivamente.
El estado de Quintana Roo también aporta números positivos a la estrategia nacional de nombramientos. Eugenio Segura Vázquez registra un nivel de conformidad del 64.9 por ciento, mientras que la inconformidad se contuvo en un 28.8 por ciento. Al analizar las preferencias de la minoría disidente, la alcaldesa Ana Patricia Peralta de la Peña emergió como la opción predilecta con el 48.2 por ciento, superando a Rafa Marín Mollinedo con 33.2 por ciento y a Marybel Villegas Canché con 14.2 por ciento.
El informe ubica a Sinaloa como el epicentro de la mayor ráfaga de desaprobación a nivel nacional. La nominación de Imelda Castro Castro registró un descontento del 64.2 por ciento, contando únicamente con el 18.7 por ciento de aval popular. En esta entidad del noroeste, el sentimiento de exclusión se atomizó entre varias figuras de peso regional: María Teresa Guerra Ochoa lidera el grupo de preferencia disidente con un 30.7 por ciento, seguida de cerca por Gerardo Vargas Landeros con un 29.6 por ciento y Omar López Campos con un 24.1 por ciento, además de un abultado 14.6 por ciento que optó por la indecisión.
Por último, el panorama en Zacatecas confirma un severo desgaste político ante la llegada de Verónica Díaz Robles, cuyo nombramiento fue repudiado por el 63.2 por ciento de la población local, frente a un escaso 28.9 por ciento que se manifestó a favor. El descontento zacatecano proyecta un contundente respaldo hacia el exalcalde Ulises Mejía Haro, quien acumula el 46.8 por ciento del deseo ciudadano no atendido, seguido por la senadora del PT Geovanna Bañuelos de la Torre con un 31.4 por ciento y José Narro Céspedes con 14.1 por ciento.
Los resultados entregados por el levantamiento demoscópico dejan al descubierto que los criterios implementados para la selección de defensores de la transformación han provocado fracturas de consideración variable según la geografía política. El reto inmediato para la cúpula partidista consistirá en articular mecanismos de cicatrización interna en aquellas entidades donde más del setenta por ciento de la población ha dado la espalda a la decisión institucional, a fin de evitar fracturas irreparables en las urnas.
