Yohualtzin Metztonalli
Hace unos meses, en un momento de alta intensidad política (como si no fuera esto ya la normalidad), la Deutsche Welle (29 de mayo de 2026) publicaba un reportaje interesante acerca de cuan dependiente era la sociedad alemana de la tecnología estadounidense, y para demostrarlo se puso un reto: un día sin utilizar ninguna herramienta o servicio proveniente de este país.
¿El resultado final? La sujeción no se reducía al ámbito laboral, sino a múltiples aspectos de la vida cotidiana, como el sueño mediado por alarmas de teléfono, la comunicación e interacción a través de las redes sociales, la orientación del transporte mediada por mapas digitales, entre otras cosas.
Una epifanía tec
Lo impactante y tenebroso de este trabajo periodístico es que, poco a poco, va mostrando al espectador los límites que tendría la vida de cualquier persona si no usara los desarrollos estadounidenses; pero, si uno es ecuánime, no deberían reducirse las cavilaciones sólo a este aspecto, sino a saber a cuántos países y corporativos les hemos entregado una buena parte de nuestra autonomía. Esto sería, en buena medida, una motivación para comprender cómo se estructuran las telarañas donde muchas son las presas y pocos los depredadores.
En consecuencia, ¿qué debería considerarse más relevante?, ¿el actor o su actuación? No es menos recordar que los centros de poder, simbólicamente hablando, trascienden a los sujetos; cuando el rey abandona el trono, por muerte o por arrebato, el que viene no empieza desde cero, sino que hereda la estructura anterior. Se puede afirmar, entonces, que las formas de organización imperiales trascienden los designios de un individuo, y por eso es más relevante analizar a éstas en primer lugar.
La observación, para este caso, no buscará analizar las fechorías de uno u otro corporativo (que es un acto necesario), sino algunas estructuras básicas que comparten muchos de ellos, así como los países que permiten la propagación de sus redes por todo el mundo.
La computación en la nube
La computación en la nube (también llamada cloud computing) es definida como «la entrega de recursos de TI bajo demanda a través de Internet mediante un esquema de precio de pago por uso» (Amazon Web Services [AWS], s.f., párr. 1). Sustituye a la informática clásica basada en hardware, es decir, aquella que basa en componentes tangibles (como memorias, procesadores, placas, chips, adaptadores, etc.) para enfocarse en el software (programas, aplicaciones, interfaces gráficas, plugins, registros, etc.).
La desmaterialización de la cotidianeidad
Al pasar a un modelo cada vez más abstracto, la nube dinamita el funcionamiento y utilización de herramientas tangibles, logrando, con esto, diluir el concepto de propiedad para colocar en su lugar el de renta. Se pueden mencionar algunos ejemplos: el abandono de memorias USB por servicios de almacenamiento en la nube; el uso de impresoras y fotocopiadores por PDFs, documentos de Word; o el uso de periféricos como ratones y teclados por aplicaciones de gestos, cursores táctiles y teclados virtuales.
Sin embargo, la desmaterialización no se restringe a todo lo que guarde relación con la informática, sino a otros espacios del entorno cotidiano que antes podrían parecer inconexos: metrónomos, diccionarios, lápices, firmas, colores, televisiones, radios, letras, hojas, bancos, supermercados, calendarios, calculadoras, relojes, salones de clases, fotografías, juegos de mesa, discos, cartas y otras que se vengan a la mente.
De la posesión al acceso
El modelo de propiedad, hasta hace unos años, era compatible con los desarrollos de la computación; y por tanto no resultaba absurdo poseer un programa, un sistema operativo o una aplicación de cualquier tipo. Pero el cambio empezó a acelerarse a partir de innovaciones disruptivas como fueron las redes sociales y el streaming, que, con sus flujos constantes de información, sea a través de posts o contenido audiovisual, fueron ajustando las reglas del juego al cambiar el foco del poder de la posesión al acceso.
No obstante, sería injusto culpar de todos los males a dichos desarrollos. El camino histórico es largo, y no se plantea como propósito ahondar en una cronología de sucesos que, posiblemente, conlleve adentrarse a los vericuetos de la Revolución industrial. Mas eso no significa que se deba evitar el señalamiento a dichos hechos como un parteaguas, ya que consolidan y evidencian, en buena medida, un cambio radical en las formas de organización tenidas hasta ese momento.
Retomando el hilo de la idea, al día de hoy se puede observar que esta nueva forma de economía se encuentra plenamente consolidada, ya que las rentas ahora no son exclusivas para el entretenimiento y la comunicación, sino para servicios que antes resultarían absurdos, como es la petición de transporte o el alquiler de inmuebles.
A lo anterior se añaden las invenciones en materia de inteligencia artificial, que representan una forma de echar gasolina a un carbón que ya estaba ardiendo; al punto de que se han acuñado los términos de shitposting (publicar mierda), shitstorm (tormenta de mierda) o mierdificación, reflejando con esto los flujos acelerados de información que devienen en contenidos, servicios e interacciones caóticos o de mala calidad.
Estos acontecimientos sociales, políticos y económicos revelan que es necesario reflexionar cómo la sociedad ha ido interiorizando la idea de poseer menos para recibir, a cambio, conexiones y goces cada día más efímeros o superfluos. El sustrato ideológico de la innovación sin límites acarrea, en muchos casos, consecuencias negativas para las personas y su entorno, ya que altera significativamente su desenvolvimiento del día a día.
Próxima entrega: La batalla actual entre las potencias son la base un cambio antropológico. Antecedentes y alternativas para quebrar la telaraña del algoritmo.
Referencias:
Amazon Web Services. (s. f.). ¿Qué es la computación en la nube?. https://aws.amazon.com/es/what-is-cloud-computing/
Deutsche Welle. (29 de mayo de 2026). ¿Podemos vivir sin Google, Apple, Meta y Microsoft? [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=QyVgyVJgI-w
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