Por. J. Jesús Lemus
El púlpito de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, en el corazón de Aguascalientes, volvió a convertirse en el epicentro de un duro posicionamiento político y social contra el régimen de la Cuarta Transformación.
En su homilía dominical de ayer, el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, pronunció un discurso contundente donde cuestionó severamente los frenos, condicionamientos y límites que el gobierno federal y la mayoría legislativa están imponiendo a las libertades fundamentales en México, haciendo un especial hincapié en la libertad de expresión.
El mensaje del jerarca católico no se dio de forma aislada. Ocurrió en un coyuntural y tenso contexto nacional, marcado por la rápida aprobación e implementación de reformas constitucionales impulsadas por el oficialismo, las cuales la propia Iglesia percibe como un desmantelamiento paulatino del contrapeso democrático y una amenaza latente contra el derecho a disentir.
Durante el servicio religioso, Monseñor Juan Espinoza Jiménez fue directo al señalar la contradicción existente entre el discurso oficial que promulga pluralidad y el ejercicio real del poder. El prelado lamentó que “hoy en día nos hablen a nivel nacional de libertad y pluralidad, pero al mismo tiempo se amenace con la cárcel o la censura a todo aquel que piensa diferente”.
México en la encrucijada de la libertad o la dictadura
El jerarca enfatizó que “el país atraviesa por un momento complejo en el cual las autoridades dicen sí con los labios, pero dicen no con los hechos”, advirtiendo que el verdadero valor de la libertad no puede reducirse a una consigna ideológica ni a una simulación de las esferas del gobierno.
Para el obispo, los candados y límites que se pretenden instaurar mediante el paquete de reformas estructurales representan una regresión riesgosa.
Expresó ante los fieles que no se puede construir una sociedad justa y pacífica sobre la base de la intimidación, el acoso judicial o la descalificación de los críticos. Mencionó además que entregar el país a decisiones unilaterales o permitir la impunidad frente a la delincuencia, mientras se castiga el pensamiento libre, trastoca gravemente el orden social y moral de la nación.
El diagnóstico de la Diócesis de Aguascalientes encaja con el clima de zozobra legislativa que se vive en el Congreso de la Unión. El debate sobre las reformas constitucionales impulsadas por la Cuarta Transformación ha rebasado las fronteras del recinto parlamentario para instalarse de lleno en la agenda social y eclesiástica.
Diversos sectores de la sociedad civil coinciden con el señalamiento del prelado sobre cómo los cambios en la Carta Magna erosionan la capacidad de la ciudadanía y de los medios de comunicación para manifestar ideas opuestas a la doctrina gubernamental sin temor a represalias institucionales.
La intervención de Juan Espinoza Jiménez no fue solo un reclamo al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo, sino también un llamado a la feligresía y a la ciudadanía en general para no permanecer pasivos frente a la erosión de sus derechos.
Reclamó coherencia la élite gobernante
En su prédica instó a edificar una cultura de coherencia, responsabilidad y rendición de cuentas donde la verdad no sea monopolizada por el Estado. Insistió en que la Iglesia mantendrá su voz profética frente a cualquier intento de acallar el libre pensamiento, independientemente del color partidista que ejerza el poder público.
El pronunciamiento matutino en el templo resonó con fuerza en toda la región del Bajío, marcando un claro hito en la postura del episcopado frente al avance del proyecto de la Cuarta Transformación.
La homilía dominical dejó en claro que, para la cúpula eclesiástica de Aguascalientes, el verdadero riesgo que enfrenta la democracia mexicana no radica únicamente en las tensiones políticas cotidianas, sino en la institucionalización de restricciones que buscan ahogar la disidencia y cercenar la libertad de expresión a través del marco constitucional.
