Hace 30 años nació el EPR, la guerrilla sigue
La masacre del 28 de junio de 1995 dejó 17 campesinos muertos a manos de la policía estatal de Guerrero. Ningún gobernante fue a la cárcel. Ningún mando policial pagó por los crímenes. El Estado, cómodo en su impunidad, supuso que el terror barrería cualquier intento de rebelión. Se equivocó. Exactamente un año después, el EPR convertía aquel camposanto en tribuna. Y no solo para llorar, sino para anunciar que la guerra popular continuaba
