Altar de la crisis en Chiapas

El asesinato de un líder de ‘El Machete’ dinamita el frágil pacto de paz en Pantelhó y abre la puerta a un conflicto de larga duración.

La ejecución de Fernando Ruiz Hernández, ocurrida cuando se cumplen 15 meses de la firma del Pacto de Civilidad, evidencia que el acuerdo no logró el desarme de los grupos en pugna. ‘El Machete’ amenaza con hacer justicia por su cuenta si no hay detenciones en cinco días.

Por. Luz del Alba BELASKO

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS / MÉXICO.- El asesinato de Fernando Ruiz Hernández, identificado como uno de los líderes del grupo de autodefensas ‘El Machete’, ha roto el endeble Pacto de Civilidad que en abril de 2025 permitió sacar adelante unas elecciones extraordinarias en el convulso municipio de Pantelhó . El crimen, perpetrado en la comunidad La Esperanza, en el vecino municipio de Chenalhó, desentierra el hacha de guerra en una región que llevaba quince meses en una paz tensa y armada.

El pacto, firmado el 24 de abril de 2025 bajo el impulso del gobernador Eduardo Ramírez, fue la tabla de salvación que posibilitó la celebración de los comicios del pasado 31 de agosto, en los que se eligió un nuevo concejo municipal tras años de vacío de poder y violencia desmedida . Sin embargo, la euforia institucional duró poco. Las imágenes que circulan en redes sociales y los testimonios de la zona confirman que los grupos en disputa —los ‘Herrera’, acusados del asesinato de Ruiz Hernández, y ‘El Machete’— siguen armados, lo que evidencia que el acuerdo de civilidad nunca incluyó un desarme efectivo.

“El pacto no resistió el primer golpe”, resumen fuentes consultadas por este diario. La sombra del conflicto que asola Venustiano Carranza desde hace décadas se cierne ahora sobre Pantelhó. Allí, los enfrentamientos entre grupos armados han dejado un reguero de desplazados y familias enteras rotas, sin que el Estado haya logrado imponer su monopolio de la fuerza. La pregunta que resuena entre los habitantes es si Pantelhó está condenado a repetir esa historia.

La tensión se ha disparado tras el ultimátum lanzado por ‘El Machete’. El grupo ha amenazado con hacer justicia por propia mano si los autores materiales e intelectuales del asesinato de su líder no son detenidos en el plazo de cinco días. “No podemos permitir que la impunidad vuelva a reinar”, ha sido el mensaje lanzado desde sus filas, mientras las fuerzas de seguridad permanecen en estado de alerta, sin que hasta el momento se haya informado de arrestos.

Este nuevo episodio deja en evidencia la fragilidad de la pacificación en los Altos de Chiapas. El proceso electoral extraordinario, que fue celebrado como un triunfo de la democracia y el diálogo, ha quedado ahora como un mero espejismo. La sentencia del Tribunal Electoral (SUP-REC-3/2025) que obligó a celebrar esos comicios bajo el enfoque de “seguridad humana” no ha sido suficiente para desactivar una conflictividad que tiene raíces profundas en el cacicazgo, el crimen organizado y la ausencia del Estado .

Mientras el gobierno estatal y federal evalúan sus próximos pasos, la población de Pantelhó, mayoritariamente indígena tsotsil y tseltal, vuelve a vivir en vilo. La ejecución de Ruiz Hernández no es solo el asesinato de un líder, sino el colapso de un proceso de paz que, como un castillo de naipes, se ha derrumbado con un solo disparo. El tiempo corre y, con él, el peligro de que la región se desangre de nuevo en una espiral de violencia de la que ya ha costado mucho salir.