El enigma del Piloto y el vuelo que entregó al “Mayo” Zambada

Por. J. Jesús Lemus

El caso del traslado de Ismael “El Mayo” Zambada García a territorio estadounidense el 25 de julio de 2024 continúa siendo uno de los terremotos políticos y criminales más complejos en la historia reciente de la relación bilateral entre México y Estados Unidos.

En el centro exacto de este torbellino se encuentra un nombre que las autoridades mexicanas intentaron diluir, pero que las cortes federales de Washington y el periodismo de investigación han sacado a la luz: Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jano” o “El Jando”.

Esta es la radiografía completa del piloto de confianza de “Los Chapitos”, cuyo periplo judicial evidencia las contradicciones profundas y la negligencia del gobierno mexicano.

¿Quién es “El Jano”? Más allá del piloto de Iván Archivaldo

Para la opinión pública, Mauro Alberto Núñez Ojeda, quien también utilizaba la identidad falsa de Alejandro Ojeda Ávila para moverse con pasaportes ajenos, era simplemente el aviador que sostenía el joystick el día que “El Mayo” fue entregado a agentes del FBI en un aeródromo de Santa Teresa, Nuevo México.

Sin embargo, los expedientes de inteligencia militar y judicial revelan que su peso en la estructura de Los Chapitos -la facción del Cártel de Sinaloa comandada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán- era mucho más profundo.

De acuerdo con lo que dijo en su acuerdo de culpabilidad firmado en una corte federal de Estados Unidos en abril de 2026, las autoridades norteamericanas lo catalogaron formalmente como un “gerente o supervisor” de actividades criminales, liderando células de cinco o más personas. No solo pilotaba; coordinaba rutas, pistas clandestinas y la seguridad de los cargamentos.

Se documentó que, desde al menos 2017, Núñez Ojeda operaba rutas complejas. Por ejemplo, voló desde México hasta pistas clandestinas en Costa Rica para recoger aproximadamente 400 kilogramos de cocaína y devolverlos a Culiacán, cobrando hasta 200,000 dólares por un solo viaje.

“El Jano” no se limitaba a la cabina. Las indagatorias de la Fiscalía General de la República (FGR) señalan que el 5 de enero de 2023, durante el violento operativo en el que fue capturado Ovidio Guzmán López ,”El Ratón”, fue Núñez Ojeda quien envió a un grupo armado fuertemente pertrechado a la sindicatura de Jesús María en un intento desesperado por rescatar al hijo del “Chapo”.

Hacia finales de 2024, se le atribuyó la autoría intelectual y material de ataques con artefactos explosivos lanzados desde drones en las localidades de Vascogil y Tamazula, en Durango, como parte de la cruenta guerra interna del cártel.

El increíble ir y venir entre dos fronteras

La trayectoria de la captura, liberación implícita y posterior entrega de “El Jano” parece sacada de una novela de espionaje, exponiendo una absoluta falta de coordinación estratégica en el gobierno mexicano.

El 25 de julio de 2024, Núñez Ojeda aterriza la avioneta que transportaba a “El Mayo” Zambada y a Joaquín Guzmán López. En un movimiento sumamente opaco, y a pesar de estar en suelo estadounidense tras un vuelo ilegal que el propio gobierno de México catalogó después como un “secuestro en soberanía nacional”, Núñez Ojeda no quedó bajo custodia permanente inmediata en ese momento para dicho caso, sino que misteriosamente regresó y operó de vuelta en México.

Seis meses después del vuelo del “Mayo”, en febrero de 2025, fuerzas federales mexicanas montaron un fuerte operativo en Jesús María, Culiacán. La captura de “El Jano” fue sangrienta: un militar mexicano perdió la vida en el enfrentamiento. Fue ingresado al Penal de Máxima Seguridad del Altiplano, procesado por portación de armas de uso exclusivo y delitos contra la salud.

Aquí ocurre el giro más cuestionable. En agosto de 2025, apenas seis meses después de haber sido capturado en un operativo donde murió un soldado mexicano, el gobierno de México decidió meter a “El Jano” en un paquete de extradición masiva junto a otros 25 acusados y entregarlo voluntariamente a los Estados Unidos.

Ya en manos de la justicia norteamericana, ante la Corte Federal del Distrito de Columbia, Núñez Ojeda prefirió no ir a juicio. En abril de 2026 firmó un acuerdo de culpabilidad por conspiración para traficar más de 450 kilogramos de cocaína, aceptando los agravantes de portación de armas peligrosas y uso de aeronaves no comerciales, enfrentando penas que alcanzan la cadena perpetua.

La Evidencia de la Negligencia Gubernamental Mexicana

El manejo del caso de Mauro Alberto Núñez Ojeda es ya como uno de los actos de negligencia o complicidad institucional más alarmantes de los últimos años.

Mientras la Fiscalía General de la República (FGR) y la Cancillería mexicana emitían comunicados diarios quejándose amargamente de que el gobierno de Estados Unidos mantenía un “pacto de silencio” y no entregaba información sobre cómo ocurrió el supuesto secuestro de “El Mayo” Zambada, el propio gobierno mexicano tenía bajo su custodia al testigo vivo más importante del suceso y decidió expulsarlo del país.

Al extraditarlo en agosto de 2025, México renunció a la posibilidad de interrogar a fondo al piloto que encendió los motores, que planificó la ruta aérea, que habló por radio con las torres de control y que vio en primera fila si “El Mayo” subió a la aeronave por su propio pie o atado de pies y manos. La decisión de entregarlo a EE.UU. dejó a la investigación ministerial mexicana completamente a oscuras, dependiendo enteramente de las migajas de información que el Departamento de Justicia estadounidense decida compartir.

En el rompecabezas para definir si lo ocurrido con “El Mayo” fue una entrega pactada entre Joaquín Guzmán López y Washington, o un secuestro violento, como sostiene la defensa de Zambada, el testimonio de “El Jano” es el eslabón perdido.

La FGR confirmó recientemente que logró identificar formalmente a Núñez Ojeda como el piloto gracias al análisis de los audios de navegación aérea, donde se escucha su voz solicitando los permisos e instrucciones para cruzar la frontera hacia Estados Unidos el 25 de julio de 2024.

Al haber firmado un acuerdo de culpabilidad en Washington en abril de 2026, “El Jano” se ha convertido técnicamente en un cooperador del gobierno estadounidense.

La información que él posee marca el mapa de ruta exacto: quién pagó por el combustible, qué pistas se utilizaron, a qué hora exacta se planificó el plan de vuelo bajo la identidad falsa de Alejandro Ojeda Ávila, y qué agentes o agencias norteamericanas estaban al tanto del radar de la aeronave antes de tocar suelo en Nuevo México.

Una verdad que, por negligencia o diseño, ya no se procesará en los tribunales mexicanos.