Narcoterrorismo, el nuevo cáncer mundial: Cumbre contra las drogas de la DEA

Por. J. Jesús Lemus

En un despliegue sin precedentes de diplomacia policial y estrategia hemisférica, la capital argentina se convirtió en el epicentro de la lucha continental contra el crimen organizado al albergar la cuadragésima edición de la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, la cumbre global de seguridad auspiciada por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos en conjunto con el Ministerio de Seguridad de la Nación de Argentina.

Bajo el lema unificador de lograr justicia mediante la fortaleza y la unidad institucional, las delegaciones participantes coincidieron de manera unánime en que la evolución del narcotráfico hacia el narcoterrorismo, impulsada por el tráfico masivo de opioides sintéticos y la infiltración institucional, representa actualmente la mayor amenaza operativa, social y económica para la estabilidad de las Américas.

El encuentro multilateral reunió a más de seiscientos delegados, altos mandos policiales, jefes de inteligencia militar y ministros de seguridad procedentes de poco más de cien naciones de todos los continentes.

Aunque la cumbre contó con observadores de Europa, Asia y África, la columna vertebral estuvo integrada por la masa crítica de los países americanos, destacando las delegaciones oficiales de Estados Unidos, México, Argentina, Colombia, Brasil, Perú, Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Uruguay, Canadá, así como las representaciones de naciones centroamericanas y de la cuenca del Caribe.

La confluencia de estas potencias regionales subrayó la urgencia de construir un frente intercontinental capaz de hacer frente a redes criminales que han dejado de operar de forma estanca para estructurarse como auténticas multinacionales del delito.

Durante las sesiones de trabajo, los informes de inteligencia estratégica pusieron nombre y apellido a los actores delictivos clasificados dentro de la categoría de máximo riesgo para la seguridad hemisférica.

De manera sobresaliente, los análisis situaron al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación como las dos estructuras con mayor capacidad de desestabilización transcontinental, citadas por sus redes de suministro de precursores químicos, su capacidad bélica y su expansión financiera.

A estas organizaciones de origen mexicano se sumaron diagnósticos profundos sobre el avance territorial del Tren de Aragua de origen venezolano, el impacto violento del Cártel de los Reyes y de las facciones disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, así como las redes operativas del Primeiro Comando da Capital y el Comando Vermelho procedentes de Brasil.

Asimismo, se incluyó en las evaluaciones a bandas emergentes que operan en el Pacífico sur y el Caribe como articuladores logísticos del envío masivo de cocaína hacia los puertos europeos y norteamericanos.

Una emergencia existencial: Terry Cole

El mensaje inaugural impartido por el administrador de la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos, Terrance Cole, marcó el tono definitivo de la cumbre al calificar la crisis del narcotráfico y de los químicos sintéticos como una emergencia existencial de seguridad nacional que trasciende cualquier frontera política.

Cole enfatizó que el enemigo actual ha mutado, dejando atrás los viejos esquemas agrícolas del narcotráfico tradicional para convertirse en cadenas de producción sintética altamente eficientes, letales e insidiosas.

En su pronunciamiento, el titular de la agencia antinarcóticos norteamericana hizo un vehemente llamado a estrechar los lazos de colaboración internacional y acelerar la fluidez en el intercambio de información operativa, reconociendo abiertamente a las instituciones mexicanas y a sus mandos como socios de absoluta confianza y aliados estratégicos fundamentales para contener el flujo de veneno letal hacia las comunidades del hemisferio.

Cole subrayó que la batalla moderna exige romper las trabas burocráticas y actuar con la misma velocidad, dinamismo y agilidad tecnológica con la que operan los cárteles internacionales para lograr golpes certeros contra la infraestructura de estos grupos criminales.

Nadie por encima del Estado: Harfuch

Por su parte, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de México, Omar García Harfuch, ofreció una de las intervenciones más contundentes y comentadas de la cumbre.

Al subir al estrado, el funcionario mexicano sostuvo enfáticamente que en México ninguna organización criminal es más fuerte que el Estado cuando se actúa con coordinación institucional, determinación política y respeto irrestricto a la soberanía de cada nación.

En un discurso estructurado en torno a los avances operacionales de la estrategia nacional aplicada bajo el mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum, Harfuch detalló que los esfuerzos del gobierno de México no se limitan a efectuar decomisos de droga en las calles, sino que buscan la neutralización total y la destrucción sistemática de la capacidad industrial, económica y logística de los carteles.

En su alocución, García Harfuch expuso indicadores cuantitativos de alto impacto, destacando la reducción sostenida del cincuenta y uno por ciento en los índices de homicidios dolosos en el territorio mexicano, equivalente a cometer cuarenta y cuatro homicidios menos cada día en comparación con los periodos previos.

Detalló la destrucción de más de 2 mil 700 laboratorios clandestinos de metanfetaminas y drogas sintéticas, así como el aseguramiento de cientos de toneladas de narcóticos y millones de litros de precursores químicos a través del despliegue conjunto del Ejército Mexicano, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional.

Harfuch también subrayó las acciones coordinadas en materia financiera y de extradición, señalando el traslado a territorio estadounidense de 92 objetivos prioritarios de alto impacto y la inmovilización de miles de millones de pesos en cuentas bancarias pertenecientes a estructuras delictivas.

En el tramo más personal y emotivo de su disertación, el secretario mexicano reconoció la necesidad pragmática de agilizar el intercambio de inteligencia entre naciones sin permitir que la tramitología formal entorpezca la acción policial, admitiendo que en la práctica operativa la confianza mutua permite que la información sobre objetivos prioritarios viaje con mayor rapidez que la droga o el dinero ilícito.

Para cerrar su mensaje, el titular de la seguridad en México hizo un llamado ético a los mandos internacionales congregados en la sala, recordando que las responsabilidades de los servidores públicos son temporales, pero el compromiso con la ciudadanía es permanente.

Harfuch instó a los presentes a utilizar cada capacidad del Estado para honrar la memoria de los oficiales caídos en el cumplimiento de su deber y garantizar que las futuras generaciones de las Américas puedan vivir en comunidades pacíficas y libres de la amenaza del crimen organizado.