En medio de abucheos y decenas de representantes internacionales que abandonaron la sala donde se desarrollaban los discursos de este jueves en la Asamblea General de la ONU, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, presentó un discurso cuando menos desafortunado, donde atacó tanto al régimen que gobierna Irán como a todos aquellos gobiernos que se opongan a sus acciones.
Netanyahu comenzó su discurso tras minutos de abucheos y un salón semivacío, atacando a aquellos representantes que abandonaron sus asientos y calificándolos de cobardes e hipócritas. Bajo esa misma línea, invitó a que, si había “otros cobardes morales” en la sala, se retiraran en ese momento.
Tras unos segundos, Netanyahu arremetió directamente contra Irán y dijo que arrasar con las instalaciones nucleares de Irán fue difícil, pero que para él fue una de las decisiones más sencillas que ha tenido que tomar durante su mandato como primer ministro, “porque si no lo hubiera hecho, estaríamos todos muertos”, sentenció. Ello, a pesar de que no existen pruebas de que Irán poseyera dicho material, aunque el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sí constata la investigación con fines de enriquecimiento del país persa.

Entre risas y un tono burlón, aseguró que, al deshacerse de la capacidad nuclear de Irán, muchas de las naciones de los representantes que abandonaron la sala están más que agradecidas y, en secreto, aplauden las acciones de Israel.
Luego, atacó a los ciudadanos de Francia y Reino Unido, quienes “acusan al pequeño Israel de colonialismo”, y sentenció: “Pero, por Dios, ellos inventaron el término”, y los acusó de ser quienes más lo han aplicado en la historia del mundo. Omitió que gracias a dicho colonialismo y la retirada del Reino Unido de territorio palestino para cederlo al proyecto sionista que culminó con la creación de Israel y el eventual desplazamiento y actual genocidio palestino.
El discurso de Netanyahu prosiguió por el camino de las “tierras prometidas” por textos divinos, pues aseguró que desde hace 3 mil años, “su pueblo” ha habitado la región de Judea, que hablan la misma lengua y tienen las mismas costumbres desde entonces, utilizando como argumento la narrativa existente en la Biblia.
Aseguró que el 7 de octubre de 2023 es el “día más sombrío” de la historia de Israel. “Ese día, miles de terroristas palestinos entraron desde Gaza a Israel”, y dijo que “los terroristas de Hamás cometieron la mayor masacre de judíos desde el Holocausto”. De acuerdo con su conteo, ese día fueron asesinados 1,200 israelíes. La cifra se suma a los distintos números que ha proporcionado, dependiendo de las acciones a justificar, con cifras que arrancaron desde las 70 víctimas hasta las más de mil que señala el mandatario. Cantidades que no han podido ser verificadas por instancias internacionales.
Netanyahu respaldó a los colonos israelíes, quienes, afirma, no han cometido ataques contra la población palestina de la Franja de Gaza y Cisjordania; sin embargo, poco después reconoció que se han presentado “dos o tres casos” de “fallecimiento” de palestinos por ataques de colonos. Ello, sin importarle que registros de diversos medios y organismos concuerden en que, desde el 7 de octubre de 2023, han sido asesinadas entre 73 mil 900 y 73 mil 928 personas en la Franja de Gaza y aproximadamente 174 mil 900 personas han resultado heridas.
En su discurso, Netanyahu omitió también que, aunque existe un supuesto alto al fuego entre los supuestos restos de Hamás e Israel desde octubre de 2025, se han sumado, por lo menos, otros 1,400 casos desde esa fecha en “incidentes” armados y ataques que no han cesado realmente.
Por otro lado, el ministro israelí afirmó que no solo están librando una guerra armada, sino también una informática, y acusó que medios internacionales han omitido activamente las cifras de judíos muertos. Mientras, evitó mencionar que la Franja de Gaza se ha convertido en el lugar más peligroso para ejercer el periodismo, con números que superan incluso a los de México y Ucrania, así como denuncias de diversos medios por el asesinato indiscriminado de sus corresponsales, sin importar que sean locales o extranjeros. Netanyahu tampoco mencionó la censura que ha impuesto a los propios medios de comunicación de Israel que no están de acuerdo con su administración.
Terminó su penoso discurso entre pocos vítores que, ante la sala vacía, hicieron eco de la impunidad con la que se expresa un personaje prófugo de la Interpol y solicitado por la Corte Penal Internacional para responder por sus actos de lesa humanidad contra la comunidad palestina:
“Los días en que los judíos eran víctimas, esos días, se han terminado”, fue su última frase, como quien acepta que ahora se han convertido en victimarios.
