Departamento del Tesoro de EUA Sanciona a 4 personas y 11 empresas de Tamaulipas, por ser parte del Cartel del Noreste

Por. J. Jesús Lemus

Mediante la imposición de sanciones financieras directas, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros, ha dado un golpe significativo a la red económica y operativa que sostiene al Cártel del Noreste.

Esta medida administrativa se enfoca en desmantelar las estructuras financieras, empresariales y de intermediación que permiten a la organización criminal lavar dinero, financiar actividades políticas locales y transportar sustancias ilícitas hacia territorio estadounidense.

La acción legal se enmarca en la estrategia bilateral contra el crimen organizado y busca aislar del sistema financiero internacional a cuatro individuos clave y 11 entidades mercantiles asentadas principalmente en la zona fronteriza del estado de Tamaulipas.

El núcleo central de la investigación estadounidense gira en torno al empresario Gamaliel Garza García, identificado como un actor crucial en el entramado financiero del cártel en Nuevo Laredo. De acuerdo con las indagatorias de la autoridad fiscal de Estados Unidos, el imputado ha utilizado una amplia red de negocios para otorgar apoyo material, financiero y tecnológico al grupo delictivo.

Las autoridades señalan que sus operaciones no solo abarcaban el sector pesquero o industrial, sino que se extendían al ámbito de la construcción y los combustibles a través de diversas firmas formales. Entre las sociedades señaladas bajo su control se encuentran Construcciones y Edificaciones Garza Elías, Concretos y Productos Asfálticos del Norte, Construaceros del Fuerte e Inova NLD Desarrollos Inmobiliarios.

Asimismo, la investigación abarca su incursión en el ramo de los hidrocarburos mediante empresas como Distribuidora de Gas Económico, Gas Energía Confiable, Propane Trading Group y Transportadora de Gas de Nuevo Laredo, las cuales conformaban un circuito comercial que presuntamente servía para blindar y blanquear los recursos del crimen organizado.

Un componente relevante de este esquema corporativo es la integración vertical de los proyectos de infraestructura pública en el norte del país. Las pesquisas señalan que la empresa de edificación de la familia obtenía contratos gubernamentales a nivel municipal mediante esquemas de corrupción, para posteriormente subcontratar la ejecución de las obras a personas vinculadas a la organización delictiva. A la par, la proveedora de insumos asfálticos abastecía los materiales requeridos, garantizando un monopolio de facto en la obra pública local.

Dentro de esta vertiente corporativa se ha incluido también a Gamaliel Garza Elías, hijo del empresario, quien participaba en la administración diaria de las compañías y ha sido señalado por canalizar dinero en efectivo para el financiamiento no contabilizado de campañas políticas en favor de aspirantes afines a la agrupación criminal.

La investigación de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros expone además el uso de las carreras de caballos de la raza American Quarter Horse como un mecanismo histórico de lavado de dinero de la organización. Esta práctica, heredada de la estructura de Los Zetas, continúa operativa a través del recinto conocido como Club La Molienda, un espacio que integra hipódromo, restaurante y bar en los alrededores de Nuevo Laredo.

Las autoridades norteamericanas sostienen que este inmueble opera bajo el control del grupo criminal para generar ingresos mediante el cobro de cuotas a competidores y asistentes. Además, la adquisición de ejemplares de equinos de alto rendimiento en subastas en Estados Unidos permite transferir grandes sumas de dinero ilícito entre ambos países, repitiendo patrones financieros utilizados en años anteriores por los fundadores del grupo delictivo. En este ámbito se identifica también la cuadra San Dibanh, ubicada en Anáhuac, Nuevo León, como parte del engranaje utilizado para competir en dichos circuitos ecuestres.

En cuanto a la infraestructura logística para el tráfico de drogas, la resolución del gobierno estadounidense sancionó a la empresa de transporte Tamex Leasing y a uno de sus colaboradores, Francisco Javier Inzunza Partida.

Las investigaciones de inteligencia señalan que el patio de camiones de la compañía en Nuevo Laredo sirvió como punto de despacho para remolques comerciales que ocultaban cargamentos de cocaína en compartimentos modificados dentro de los sistemas de frenos. La intercepción de estos cargamentos en la frontera permitió vincular las operaciones de la transportista con la cadena de distribución del cártel hacia el mercado estadounidense.

La lista de sancionados incluye de igual forma a Pablo César Guajardo Álvarez, conocido en el ámbito delictivo como “Takia”, a quien la agencia estadounidense ubica como jefe de plaza de la organización en Nuevo Laredo. Las autoridades norteamericanas lo vinculan con la coordinación de actividades operativas, el tráfico de armamento de alto poder desde Estados Unidos y la supervisión de la violencia focalizada en la región fronteriza.

El impacto jurídico e inmediato de estas sanciones implica el congelamiento de todos los bienes, activos financieros, cuentas bancarias y propiedades que los individuos y empresas señalados posean dentro de Estados Unidos o que se encuentren bajo el control de ciudadanos estadounidenses.

Adicionalmente, la normativa prohíbe de manera estricta a cualquier entidad, banco o ciudadano de ese país realizar transacciones comerciales, financieras o de servicios con los involucrados. Cualquier sociedad mercantil donde los sancionados posean directa o indirectamente el cincuenta por ciento o más de las acciones queda automáticamente bloqueada. Con esta medida, las autoridades buscan cercar económicamente a la estructura delictiva, inhabilitando su capacidad para operar en el comercio formal y restringiendo su acceso al sistema bancario internacional.