Por. J. Jesús Lemus
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha presentado formalmente cargos criminales en contra de Juan José Farías Mendoza, conocido bajo el alias de “Juanjo”, y de Israel Vega Farías, identificado con el sobrenombre de “Papo”, quienes son hijo y sobrino respectivamente de Juan José Farías Álvarez, alias “El Abuelo”, líder fundador del Cártel de Tepalcatepec y cabeza de la coalición criminal Cárteles Unidos que opera en el estado de Michoacán.
La acusación formal emitida por las autoridades judiciales estadounidenses imputa a “Juanjo” y a Papo los delitos de conspiración para fabricar y distribuir metanfetamina con la intención explícita de importarla ilegalmente a territorio estadounidense.
De manera adicional, el expediente judicial de la División Penal de la DEA les imputa cargos graves por el uso, portación y posesión de armas de fuego de alto poder, especificando el empleo de ametralladoras y de diversos artefactos explosivos para respaldar y proteger sus operaciones de narcotráfico.
Además, la justicia norteamericana ha sumado el cargo de brindar apoyo material a una organización terrorista extranjera, una figura penal que se deriva directamente de las designaciones oficiales emitidas por el Departamento de Estado que catalogan a Cárteles Unidos dentro de estas clasificaciones globales.
En la estructura interna del Cártel de Tepalcatepec y la federación de Cárteles Unidos, Juan José Farías Mendoza y Israel Vega Farías ejercen funciones de mando, control y logística clave.
El gobierno de Estados Unidos los ubica dentro del círculo íntimo y de máxima confianza del líder principal, operando como los encargados de supervisar la cadena de producción masiva y la red de distribución transnacional de sustancias ilícitas.
Están en el trasiego internacional
Su rol fundamental radica en coordinar el traslado de los cargamentos de drogas sintéticas desde los centros de producción en la región de Tierra Caliente en Michoacán hacia mercados internacionales que abarcan ciudades estadounidenses como Dallas, Houston, Atlanta, Kansas City, Sacramento, Los Ángeles, Denver y Chicago, con ramificaciones que extienden su alcance operativo hasta países de Europa y Australia.
Respecto a los incentivos financieros para lograr su captura, los reportes judiciales confirman que ambos individuos se han convertido en objetivos prioritarios de los esfuerzos sistemáticos de la División Penal de la DEA para desmantelar la cúpula de mando de la organización sinaloense y michoacana.
Las autoridades judiciales han advertido que, debido a la gravedad de los cargos federales acumulados, tanto el hijo como el sobrino de “El Abuelo” Farías enfrentan una penalidad máxima de cadena perpetua en caso de ser detenidos y declarados culpables en una corte estadounidense.
En el ámbito de las acciones violentas, los archivos de seguridad y los expedientes binacionales les atribuyen la responsabilidad directa en la generación de violencia extrema que afecta a la región de Tierra Caliente.
Estas conductas delictivas incluyen el despliegue de tácticas de combate armado, enfrentamientos territoriales contra agrupaciones rivales como el Cártel Jalisco Nueva Generación, extorsiones sistemáticas en los municipios de su zona de influencia y el uso estratégico de armamento militarizado y dispositivos explosivos para mantener el control social y geográfico de sus áreas de operación.
Están en el mercado del fentanilo
Su vinculación con el sector de las drogas sintéticas es directa y de gran escala. El Departamento de Justicia sostiene que la organización criminal que integran es considerada una de las mayores productoras de metanfetamina a nivel global, con una capacidad instalada en laboratorios clandestinos que les permite confeccionar varias toneladas de esta sustancia cada mes.
La incursión y expansión del grupo hacia el mercado del fentanilo responde a una diversificación de sus actividades de narcotráfico mediante el aprovechamiento de su infraestructura preexistente.
Las investigaciones señalan que la red criminal comenzó a incursionado en el fentanilo utilizando las mismas rutas marítimas y terrestres que ya tenían consolidadas para el tráfico de metanfetaminas y el movimiento de precursores químicos.
El grupo ha complementado su esquema de suministro mediante alianzas internacionales que incluyen la compra de cargamentos de cocaína en Colombia y la adquisición de insumos químicos para potenciar la manufactura de nuevos opioides sintéticos de alta demanda en el mercado internacional, consolidando así su capacidad económica y su poder delictivo en la región de Michoacán.
