Por. J. Jesús Lemus
La captura de Manuel Alejandro Rendón Aguilar, conocido en las estructuras criminales como El Señor de la T, marca un hito crítico en la agenda de seguridad del centro y occidente de México. Se trata de uno de los delincuentes más activos del Cártel Jalisco Nueva Generación que mantenía bajo su control la operación criminal en el norte de Michoacán, en el poniente de Jalisco y el sur de Guanajuato.
La captura de este criminal no debilita la fuerza del CJNG en el centro y occidente de México, por el contrario, la fortalece. Y es que ahora la presencia de Heraclio Guerrero, conocido como el Tío Lako y una de las cabezas de mando del CJNG, se podrá extender a las plazas vacantes que dejó la captura del Señor de La T.
La detención del Señor de la T se dio en medio de la confusión oficial. Las fuerzas federales, destacamentadas en Michoacán, no tenían como objetivo la detención de este sujeto. Se estaba tras la pista de Heraclio Guerrero, la que se le considera un objetivo prioritario al ser parte de la cúpula de mando del CJNG.
La Inteligencia federal, encabezada por la Secretaría de la Defensa Nacional y el Gabinete de Seguridad Nacional, ejecutaba un operativo con un objetivo estratégico primordial: Heraclio Guerrero Martínez, alias El Tío Lako. Guerrero Martínez representa una de las figuras históricas y de mayor jerarquía en la estructura de mando del Cártel Jalisco Nueva Generación en el bajío zamorano y el occidente del país.

El cerco táctico sobre la célula del Tío Lako buscaba estrangular la capacidad operativa de su círculo más cercano. Sin embargo, la irrupción en el terreno no culminó con la aprehensión del objetivo principal, sino con la captura fortuita de su principal brazo ejecutor en la región: Manuel Alejandro Rendón Aguilar.
Las fuerzas de seguridad se toparon de frente con El Señor de la T, quien hasta ese momento se desplazaba amparado por una red de protección desde adentro de la Fiscalía de Michoacán, que le permitía coordinar las operaciones directas de violencia sin mantener la sobreexposición mediática de su superior.
Esta captura circunstancial desarticuló de inmediato la cadena de mando operativa del Cártel Jalisco Nueva Generación en los límites de Michoacán con Jalisco y Guanajuato, dejando expuesta la frágil gobernabilidad de la zona.
El nivel de criminalidad y las zonas bajo su control
El Señor de la T es catalogado por las autoridades como uno de los generadores de violencia más brutales de Michoacán. Su figura infundía terror en las comunidades agrícolas y urbanas debido a la diversificación de sus métodos delictivos, los cuales abarcaban el secuestro masivo, la extorsión sistemática a productores locales, el tráfico de drogas sintéticas y la ejecución selectiva de adversarios y servidores públicos.
Su feudo criminal se extendía a lo largo de un corredor estratégico en el norte de Michoacán, abarcando municipios como Penjamillo, Angamacutiro, Panindícuaro, Puruándiro y Pastor Ortiz. Esta franja territorial no solo resulta clave por ser una ruta natural para el trasiego de estupefacientes hacia el centro del país, sino también por el cobro de piso a la agroindustria, un negocio millonario que Rendón Aguilar administraba con puño de hierro.
En estas localidades, la presencia de sus pistoleros anulaba de facto la autoridad de las policías municipales, subordinadas mediante la coacción o la infiltración directa.
La peligrosidad de El Señor de la T radica en su abierta embestida contra el orden institucional. Las investigaciones del Ministerio Público de la Federación lo ubican como el autor intelectual y material detrás de dos actos de violencia política que estremecieron a la entidad.
El primer caso relevante atribuido a su célula es el homicidio de Roberto Ramírez Zárate, quien se desempeñaba como síndico municipal de Penjamillo. El funcionario fue emboscado sobre la vía pública por un comando fuertemente armado en octubre de 2025.
El crimen del síndico representó un desafío directo a la estructura estatal, motivado por la negativa de las autoridades locales a someter la nómina municipal y el control de la seguridad al mando criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación.
De manera complementaria, los expedientes judiciales vinculan a Rendón Aguilar con la desaparición forzada de Maribel Juárez Blanquet, ex alcaldesa de Angamacutiro. Juárez Blanquet fue privada de la libertad en agosto de 2024 en un operativo de extracción ilegal realizado por criminales a su servicio. Este hecho evidenció el modus operandi de la organización, orientado a silenciar liderazgos políticos que estorbaban el dominio territorial o el control de recursos públicos de la zona.
El procesamiento de Manuel Alejandro Rendón Aguilar no clausura el conflicto en el bajío michoacano. Si bien la remoción de este líder regional asesta un golpe estructural a la operativa diaria del Tío Lako y del Cártel Jalisco Nueva Generación, las agencias de inteligencia mantienen el despliegue bélico en la zona ante posibles represalias de las células remanentes.
El traslado del imputado a instalaciones de máxima seguridad responde a la alta peligrosidad que representa y a la necesidad de evitar cualquier intento de rescate o desestabilización en las áreas bajo su influencia. Las investigaciones continúan abiertas para desmantelar la red financiera y de complicidades locales que permitió a El Señor de la T operar impunemente durante años en la región.
Era el Señor de Tanhuato
El alias El Señor de la T proviene directamente del origen este criminal, quien nació en el municipio de Tanhuato, Michoacán, el cual sirvió como su principal bastión y centro de operaciones dentro de la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación. En la jerga del crimen organizado y en la narrativa local, los cabecillas suelen adoptar sobrenombres asociados al lugar que controlan o de donde son originarios para marcar dominio territorial.
Manuel Alejandro Rendón Aguilar construyó su liderazgo en el bajío zamorano posicionando a Tanhuato como el eje de sus actividades delictivas. Desde ese punto (“la T”) coordinaba los despojos de tierras, el cobro de piso a la agroindustria y los despliegues violentos hacia municipios vecinos como Penjamillo, Angamacutiro y Panindícuaro. Su cercanía con Heraclio Guerrero Martínez (El Tío Lako) y la relevancia geopolítica de Tanhuato como ruta fronteriza con Jalisco terminaron por afianzar ese seudónimo dentro de la organización.
