Cuatro mil personas asesinadas y 3 mil 400 desaparecidos, el saldo de dos años de Guerra entre los Mayos y los Chapos

Por. J. Jesús Lemus

A las puertas de cumplirse dos años del quiebre definitivo dentro del Cártel de Sinaloa, detonado el 25 de julio de 2024 tras el traslado forzado y entrega de Ismael Zambada García a la justicia de Estados Unidos, los informes del gabinete de seguridad del gobierno federal revelan una radiografía sangrienta de la confrontación abierta entre las facciones de “Los Chapos” y “Los Mayos”.

Lo que comenzó como una disputa interna por el control territorial se convirtió en la guerra más prolongada y destructiva en la historia reciente del estado de Sinaloa y en algunas regiones de los estados de Sonora, Baja California, Chihuahua, Quintana Roo, Michoacán, Colima, Chiapas, Guanajuato.

De acuerdo con el balance acumulado de las corporaciones federales y estatales, el saldo humano de esta confrontación directa supera los 4,000 asesinatos documentados en el estado de Sinaloa, concentrados principalmente en los municipios de Culiacán, Elota, San Ignacio y Concordia.

A la par de los homicidios, los registros oficiales de la fiscalía general y los colectivos de búsqueda locales reportan más de 3,500 personas desaparecidas en el mismo periodo.

El fenómeno del desplazamiento forzado interno también ha alcanzado niveles críticos, obligando a ,as de 3 mil familias de las comunidades rurales de la sierra sinaloense a abandonar sus hogares para buscar refugio en las zonas urbanas debido a las balaceras constantes y los bloqueos viales.

En el rubro de las operaciones tácticas y detenciones, las fuerzas federales que integran el Ejército Mexicano, la Marina Armada y la Guardia Nacional reportan la captura de más de 3,200 presuntos integrantes de la delincuencia organizada en el estado durante el periodo del conflicto.

El desglose de los mandos medios y operadores logísticos muestra un golpe sostenido a las estructuras de ambos bandos, registrándose más de 40 detenciones clave de miembros vinculados a “Los Mayos” y una cifra superior a los 55 arrestos de operadores de la estructura de “Los Chapos”.

En materia de extradiciones, el gobierno federal ha entregado a las autoridades estadounidenses a un total de 12 objetivos prioritarios detenidos durante esta guerra, divididos de forma equivalente en seis integrantes de la facción de los hijos de Joaquín Guzmán Loera y seis de la organización de Ismael Zambada Sicairos, actual líder de la facción contraria.

La línea cronológica de los golpes a los altos mandos criminales detalla cómo las fuerzas del Estado han neutralizado o capturado a los liderazgos más visibles de las dos facciones en conflicto:

En septiembre de 2024, las autoridades asestaron el primer golpe de alto impacto contra la estructura de “Los Chapos” al detener en Culiacán a Mario Alexander “N”, alias “El Piyi”, quien fungía como jefe de sicarios de los hermanos Guzmán Salazar y sucesor operativo en la seguridad de dicha facción.

En octubre de 2024, las fuerzas federales detuvieron en el oriente de la capital sinaloense a Edwin Antonio Rubio López, conocido bajo el alias de “El Max” o “El Oso”, un objetivo prioritario de “Los Mayos” encargado del tráfico de drogas hacia la frontera norte; durante dicha operación militar, 19 civiles armados pertenecientes a su escolta resultaron abatidos al repeler la agresión.

En noviembre de 2024, el gabinete de seguridad coordinó la captura de Omar Félix Loaiza, con el alias de “El Pelón”, jefe de plaza de “Los Chapos” en el norte de Sinaloa y encargado de dirigir la ofensiva armada contra las zonas dominadas por la facción rival.

En febrero de 2025, la ofensiva judicial sumó la detención de Mauro “N”, apodado “El Jando”, un piloto aviador vinculado directamente con el vuelo que trasladó a Ismael Zambada a territorio estadounidense, y apenas unos días después se concretó el arresto de José Ángel Cenobio Inzunza, alias “El Güerito”, operador financiero clave de “Los Chapos” que rápidamente fue extraditado a la Unión Americana.

En mayo de 2025, las bajas en los círculos de seguridad se intensificaron cuando Jorge Humberto Figueroa Benitez, alias “El Perris”, uno de los principales coordinadores de sicarios de “Los Chapos”, resultó abatido en un enfrentamiento directo con tropas del Ejército en Culiacán, mientras que en el flanco de “Los Mayos” se logró la detención de un operador estratégico apodado “El Chuy” o “El Narizon”.

En junio de 2025, el registro oficial sumó la captura de un operador de la frontera norte leal a la facción de Ismael Zambada Sicairos, identificado por las autoridades federales con el alias de “El Cabezón” o “El C2”.

A dos años del inicio de las hostilidades, el despliegue del gobierno federal se mantiene activo en la región en un intento por contener un conflicto que ha reconfigurado el mapa del narcotráfico en México y ha dejado una huella profunda en la seguridad pública del noroeste del país.