Por: Sofía Pacheco
Las elecciones intermedias de ayer en Estados Unidos en las cuales el Partido Demócrata arrebató a los Republicanos el control de las dos cámaras del Congreso son históricas por varias razones y la primera de ellas ocurre con nuestros vecinos:
Texas no elegía a un Senador demócrata desde hacía 38 años, pero ayer James Talarico, candidato demócrata, derrotó al republicano Ken Paxton en la elección al Senado por el “estado grande“.
Otro punto importante fue el triunfo de Gina Hinojosa quien ganó la gubernatura de Texas, fíjese usted la particularidad del hecho en el sentido de que con todo y el conservadurismo que por décadas permeó en Texas, este fue la puerta de entrada para millones de inmigrantes.
La otra razón histórica ocurre en México y es que la percepción equivocada de millones, los hace perder la esperanza de un cambio en el gobierno mexicano.
Que grave situación es que los mexicanos esperamos más de un gobierno extranjero en el rescate de nuestro país de las garras del comunismo Obradorista, que de la fuerza opositora ciudadana la cual en estos momentos debería ser electoralmente aplastante contra el régimen.
Los mexicanos debemos quitarnos esa idiosincrasia conformista “no voto porque al fin siempre gana el mismo“
¡Basta! Miles han muerto y seguirán muriendo por falta de salud pública digna, otros cientos de miles por la guerra territorial permanente de los carteles que aterrorizan todo el país sin excepción gracias a la corrupción y negligencia de los morenistas con su política de abrazos a los delincuentes.
Sin embargo, la derrota electoral de Trump -en el tema de México – podría llevarlo a concentrarse en la aplicación de instrumentos que dependen principalmente del Ejecutivo:
*Sanciones económicas contra integrantes y redes financieras de los cárteles.
*Presiones diplomáticas sobre el gobierno mexicano.
*Operaciones de inteligencia y cooperación bilateral.
*Mayores exigencias de resultados en materia de seguridad fronteriza.
Estas acciones no necesariamente requieren el mismo respaldo legislativo que una operación militar prolongada digamos como una intervención militar.
Aun así, el Presidente Donald Trump puede ordenar ataques militares contra los carteles mexicanos incluso más severos porque, aunque seguramente se verá mermado en la autorización del gasto económico para guerrear, Trump sigue siendo Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas Norteamericanas.
La posibilidad de ordenar una intervención militar absoluta y extensa ya estaba mermada desde hace meses fundamentalmente porque los ataques unilaterales contra objetivos en territorio mexicano representan una situación mucho más delicada que afecta directamente la soberanía de México y plantean serías cuestión de derecho internacional.
Por eso Trump decidió buscar el apoyo de Sheinbaum mediante operaciones conjuntas con autorización del gobierno mexicano, lo cual era y sigue siendo políticamente más viables, aunque dichas acciones estén sujetas a las leyes de ambos países.
Trump tiene la vía Judicial contra los narco políticos como Rubén Rocha Moya, entre muchos otros no indiciados pero si radicalizados en sendas investigaciones criminales, para obligar a Sheinbaum a arrodillarse como lo hizo y por eso vemos a Harfuch ejecutando órdenes gringas contra objetivos como el junior Cárdenas que paralizó Matamoros la semana pasada, otro punto que favorece la estrategia de “cooperación bilateral” radica en que la designación de los cárteles como organizaciones terroristas no constituye por sí misma una autorización legal para bombardear territorio mexicano.
Por otro lado, Trump no aceptó que el cambio de poder legislativo constituya una derrota personal y no lo es, porque sus poderes ejecutivos siguen intactos, Trump podrá aplicar sanciones arancelarias y embargos financieros internacionales con singular alegría, aunado a ello el poder judicial americano ya procedió contra narco políticos y eso no lo cambia un Senador o Congresista, ninguno puede venir a nulificar las declaraciones de un Mayo Zambada y otros capos narco terroristas en las que se mencionan narco gobernadores mexicanos, quienes favorecen la fabricación y distribución salvaje del Fentanilo que está haciendo ciudades zombis en Estados Unidos.
Es un hecho que los narco políticos de este lado del río Bravo estén saltando de alegría por la derrota republicana, es gracioso, no se dan cuenta que saltan sobre tremendo nopal.
Nos Leemos La Próxima Vez.
