Ricardo Monreal, el pragmatismo de la 4T, la suma de la corrupción y el nepotismo

Por. J. Jesús Lemus

A lo largo de su trayectoria, Monreal ha sabido consolidarse como el poder corrupto dentro de Morena que pasa discretamente, operando en los hilos de la política legislativa y territorial mientras desvía el foco de atención pública de los constantes señalamientos que pesan en su contra.

A diferencia de otros actores políticos que exponen abiertamente sus confrontaciones o caen en desgracia pública de forma estridente, Ricardo Monreal opera bajo una lógica de supervivencia y control de daños. Su nivel de corrupción señalado públicamente abarca desde el presunto desvío de recursos públicos hasta la asignación de contratos irregulares a empresas cercanas a su círculo, particularmente durante su gestión como Jefe Delegacional en Cuauhtémoc y su posterior liderazgo en el Senado de la República.

Diversas investigaciones periodísticas locales han documentado cómo empresas de reciente creación o ligadas a conocidos de su natal Zacatecas obtuvieron contratos millonarios bajo su amparo. Sin embargo, su habilidad para negociar con todas las fuerzas políticas y su utilidad como operador legislativo le han permitido mantener un manto de impunidad, consolidando su reputación como un poder fáctico que transita sin mayores consecuencias judiciales.

El nepotismo es, quizá, el rasgo más documentado y evidente de la forma en que el monrealismo entiende el servicio público. La estructura familiar de los Monreal se ha incrustado de manera sistemática en los tres niveles de gobierno, utilizando los cargos de elección popular y la administración pública como un patrimonio dinástico.

  • David Monreal Ávila, su hermano, es el actual Gobernador del Estado de Zacatecas, cargo alcanzado bajo las siglas de Morena y con el respaldo directo de la estructura operada por su hermano.
  • Saúl Monreal Ávila, otro hermano, fue alcalde del municipio clave de Fresnillo, Zacatecas, uno de los más afectados por la crisis de violencia en el país, y posteriormente promovido a escaños federales dentro del aparato legislativo.
  • Catalina Monreal Pérez, su hija, ha ocupado cargos directivos dentro de la administración pública federal, en donde destaca el Infonavit, y ha sido señalada por la obtención de contratos públicos para sus empresas, además de competir activamente por la alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México impulsada por el peso político de su padre.
  • Verónica Monreal Ávila, su hermana, ha ocupado puestos de confianza y auditoría dentro de la administración pública regional en Zacatecas.

Este entramado familiar permite que el control territorial y presupuestal de la región de Zacatecas y de ciertas parcelas federales permanezca inalterado, independientemente de los discursos oficiales sobre la austeridad y el combate al influyentismo.

La relación entre Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum ha estado marcada por una profunda desconfianza mutua, rivalidad por el control de la Ciudad de México y visiones opuestas sobre la disciplina interna del partido. Los momentos de mayor tensión y fricción periodística incluyen:

La Fractura de 2017 por la Jefatura de Gobierno

El roce fundacional ocurrió cuando ambos compitieron por la candidatura de Morena para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 2018. Tras revelarse una encuesta interna que favoreció a Sheinbaum, Monreal acusó falta de transparencia, amagó con romper con el partido y paralizó la estructura interna durante meses. Aunque finalmente negoció su permanencia a cambio del liderazgo en el Senado, la desconfianza quedó sembrada.

La Traición de 2021 en la Ciudad de México

Durante las elecciones intermedias de 2021, Morena perdió la mitad de las alcaldías de la capital, un golpe histórico para el grupo político de Sheinbaum. Desde el entorno de la hoy presidenta se acusó directamente a Ricardo Monreal de operar activamente en contra de los candidatos de su propio partido, particularmente en la alcaldía Cuauhtémoc, para favorecer a la alianza opositora, como una forma de debilitar las aspiraciones presidenciales de Sheinbaum.

La Pugna por la Agenda Legislativa

A pesar de que el mandato presidencial exige una alineación total, Monreal ha utilizado constantemente su posición en las cámaras para enviar señales de autonomía, retrasando o modificando iniciativas prioritarias del Ejecutivo para forzar mesas de negociación individuales. Esta postura de “freno moderador” es vista por el ala dura del sheinbaunismo como un chantaje político constante.

En síntesis, Ricardo Monreal encarna el pragmatismo que la denominada “Cuarta Transformación” prometió desterrar. Su permanencia y vigencia demuestran que, para el régimen, su capacidad de operación e intercambio de favores sigue siendo más valiosa que el costo político de sus escándalos.